El Covid-19 ya provocó más de 10 mil muertes en 2022: por qué no se percibe el riesgo

En solo cuatro meses ya se ubica como la séptima causa de muerte y mató casi al triple de personas que los accidentes viales. Cómo estimar su verdadero peligro y revertir la fatiga pandémica.

26 Abril de 2022 08.24

Lejos de convertirse en una rara anécdota para el sistema de salud, el Covid-19 todavía sigue teniendo un gran impacto en vidas. En lo que va del 2022 fallecieron 10.690 personas por esta causa en Argentina.

En menos de cuatro meses ya provocó más fallecidos que los que provoca la diabetes, la hipertensión o el cáncer de mamas en un año, según las Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación de 2019.

Ese año fallecieron 3.370 personas en accidentes viales. El coronavirus ya mató casi el triple, en menos de cuatro meses.

Enero fue el periodo con más fallecidos por Covid de este año por efecto de la variante Ómicron. No obstante, si solo contamos los fallecidos desde febrero hasta ahora, la cifra es 3.943.

Por qué ya no se percibe el riesgo

Sin embargo, la gente dejó de percibir a la pandemia como un riesgo. “El contexto y la condición social, el género, los discursos sobre salud y las políticas públicas concretas influyen en si una persona percibe más o menos riesgo”, asegura Lorena Saletti-Cuesta, investigadora del Conicet y la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) experta en salud pública.

Al principio de la pandemia realizó un estudio sobre percepción del riesgo. Encontró que el 47% de los argentinos creía que podría tener una infección severa de Covid-19. La investigadora no pudo continuar con el trabajo, pero sostiene que ese valor seguramente ha caído dramáticamente.

Según ella, el principal factor es la vacuna contra el Covid-19. “Además, comunicar los casos y las muertes diariamente ayudaron a visibilizar al riesgo porque la gente se identificó y sintió miedo a la pandemia”, sostiene.

Los estados nacional y provincial ya dejaron de dar esas cifras diarias.

A su vez, los expertos saben que las crisis prolongadas de salud provocan fatiga en la población. “Es una respuesta esperada y natural, sobre todo porque la gravedad y la escala de la pandemia han requerido la implementación de medidas invasivas con impactos sin precedentes en la vida de todos”, asegura un documento de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Puede haber fatiga pandémica, pero también se han tomado medidas que invisibilizan la circulación viral. Me parece importante que las personas puedan estimar el riesgo para decidir cómo, cuánto y dónde deben cuidarse”, asegura Rodrigo Quiroga, experto en Bioinformática de Conicet y la UNC, que ha seguido de cerca los vaivenes de la pandemia.

Medir el riesgo de la pandemia

Saletti-Cuesta explica que en este etapa de la pandemia hay que pensar mensajes sobre las conductas preventivas que puedan perdurar en el tiempo. “Mostrar el peligro no es tan recomendado. Es mejor hacer campañas positivas, del tipo 'Nos cuidamos entre todos', para reforzar los lazos comunitarios. Me cuido porque además cuidamos al resto”, opina.

Quiroga entiende que el Estado debería comunicar claramente cómo es la circulación de los virus respiratorios. “Un semáforo sería muy bueno: verde, amarillo y rojo. Por ejemplo, hoy deberíamos estar en rojo por influenza, no por Covid-19″, asegura.

Ya sin testeos masivos, Quiroga cree que una buena forma de estimar la circulación viral sería ajustar los monitoreos que se realizan en los efluentes cloacales.

Por su parte, la OMS propone varias estrategias para revitalizar la respuesta de la sociedad frente a la pandemia. Como primera medida recomienda “entender a la gente” con datos para diseñar políticas y comunicaciones dirigidas y efectivas.

También involucrar a las personas como parte de la solución; permitir que las personas vivan sus vidas, pero reduzcan el riesgo; y reconocer y abordar las dificultades que experimentan las personas más allá de la pandemia.

Cuál es el riesgo objetivo de morirse de Covid-19

En promedio, las chances de morir por Covid-19, si una persona se infecta, es del 0,1%, según estimaciones de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC).

Al inicio de la pandemia esa cifra estaba por arriba del 1%. Las vacunas y la inmunidad generada tras las infecciones y las mejoras en los tratamientos y cuidados bajaron ese porcentaje.

Sin embargo, el riesgo de morir por Covid-19 sigue siendo el doble que el de morir por gripe.

Una forma objetiva para medir el riesgo de una conducta, actividad o enfermedad es la unidad conocida como micromuerte, esto es, una probabilidad de fallecer de una en un millón. Esta medición fue inventada por David Blastland y Michael Spiegelhalter en 2014.

Calcularon que las probabilidades que tiene una persona de morir si viaja en un vehículo durante 400 kilómetros es de una en un millón, o una micromuerte. Volar en avión tiene un riesgo de 0,02 micromuertes. Durante su primer año de vida, un bebé tiene un riesgo de 6.600 micromuertes.

La reconocida epidemióloga de EE.UU. Katelyn Jetelina estimó los valores de micromuertes para las personas que se infectan con el coronavirus, según su edad y su estado de vacunación. Un adulto de entre 18 y 49 que solo se aplicó dos dosis tiene un riesgo de 90 micromuertes.

“Para una persona mayor de 65 años que se aplicó la dosis de refuerzo, el riesgo de morir después de una infección es casi tan alto como el primer año de vida de un bebé”, compara Jetelina.