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Una historia de lucha

Con dos hijas, logró salir de la calle y empezó la universidad: "Me costó creer que merecía cosas buenas"

Desde los 13 años tuvo que enfrentar sola la vida: dejó la casa de su mamá porque su padrastro la abusaba. Pasó años sin una vivienda, tuvo dos bebés, pero pudo recomponerse y tener su casa.

24 Mayo de 2023 22.52

Hay momentos de decisión, de quiebre, esos momentos en los que elegimos un camino u otro ¿Te pasó alguna vez? Hoy les quiero compartir esta historia, de esas que valen la pena ser contadas. Una historia de superación, con un momento de decisión preciso, en donde Yamila supo lo que ya no quería para su vida ni para la de sus dos hijas.

Ella tuvo una infancia muy dura. Todo comenzó cuando a su papá le dio un ACV. Ella, por ese entonces, tenía 10 años. Su madre se abocó estrictamente al cuidado de él y los 3 hermanos quedaron prácticamente solos. O mejor dicho, los dos hermanos menores quedaron al cuidado de Yamila con su corta edad. Así fue que ella se encargó de todo.

Unos años después, su madre se alejó de su papá y formó una nueva pareja con un hombre que hizo de la adolescencia de Yamila una verdadera pesadilla. Maltratos, insultos, desprecios, alcohol en exceso y castigos. Incluso, su madre y su pareja llegaron a comer un bife con puré delante de los hermanos y decirles que para ellos no había nada.

Pero el punto de quiebre llegó el día en que fue abusada física y sexualmente por ese hombre. Ese día, con 13 años, se fue de la casa para siempre.

Yamila Méndez habló acerca de su historia de vida. (Foto: TN).
Yamila Méndez habló acerca de su historia de vida. (Foto: TN).

Quedó en la calle, sola y desamparada. Vivió un tiempo en la casa de una amiga, pero como eran 9 hermanos, la mamá le dijo que no podía seguir alimentándola. Así que otra vez quedó en la calle, a la intemperie, viendo qué le deparaba el destino. Tratando de sobrevivir.

Durante un tiempo vivió en Instituto de menores, del que tiene buenos recuerdos: al menos estaba segura y le enseñaron de límites y tareas domésticas. Hasta que un día se escapó en busca de mayor libertad e independencia. Y así rebotó durante varios años, entre refugios para personas en situación de calle y algún golpe de suerte con alguna pareja que la cobijara.

Yamila vivió en la calle por mucho tiempo. (Foto: TN).
Yamila vivió en la calle por mucho tiempo. (Foto: TN).

Un día conoció al papá de sus hijas, con quien estuvo unos años hasta que la cosa empezó a andar muy mal. Y otra vez a la calle. Pero aquella vez, ya con sus dos hijas, una recién nacida y la otra de un año. Llevaba cinco años presa de un círculo vicioso de alojamientos transitorios y la dureza de la calle.

Pero en un momento decidió que ese destino no estaba escrito y que su pasado no le iba a condicionar su presente. Que iba a cambiar, por ella y por sus hijas. Fue ese momento de decisión, cuando se vio de noche en el cajero de un banco con sus dos bebas, sola y muerta de miedo. Ese día dijo “basta”y su vida dio un vuelco.

Hoy Yamila terminó el secundario, tiene trabajo en blanco, y un pequeño refugio donde vive con sus hijas. Y como si todo esto fuera poco, ahora está estudiando en la universidad para ser trabajadora social, como aquella señora espléndida que iba a su casa materna a controlar cómo iban las cosas. Ella la recuerda con mucho amor y admiración porque “durante unos días en esa casa todo funcionaba mejor”, relató Yamila Méndez a Mediodía Noticias.

Hoy su vida es otra. Trabaja, cuida a sus hijas Aylén y Selene, que tienen 10 y 11 años, prepara las comidas en el cuarto que alquilan en Constitución y estudia. Con mucho esfuerzo, cursa el primer año de la carrera de Trabajo Social en la UBA. Ella sabía lo que quería, aprendió que con esfuerzo se llega a cualquier lado. Trabaja en una empresa de limpieza, se levanta a las 4:30 para dejar todo en orden y a las 5:20 ya sale a trabajar. Gana 100 mil pesos por mes y con eso viven: paga 50 mil pesos la habitación con baño privado, pero el mes que viene se va a 70 mil y ahí ya no sabe bien cómo va a hacer. Pero mientras tanto, disfruta de lo que tiene, que para ella es mucho, porque sabe y muy bien, lo que es no tener un techo.

Yamila Méndez junto a sus dos hijas: Selene y Aylén. (Foto: TN).
Yamila Méndez junto a sus dos hijas: Selene y Aylén. (Foto: TN).

El momento sagrado para ella es la vuelta, cuando sale del trabajo y se toma el 140 para ir a buscar a las nenas al colegio. Su cara se ilumina cuando habla de ellas. Selene es la mayor, está en sexto grado y es una excelente alumna. Aylén es un petardo, mucho más extrovertida pero tan buena alumna como su hermana. Hace un tiempo, el gobierno porteño dejó de pagarle el subsidio habitacional porque, según le dijeron, no había presentado las facturas del alquiler. Sin embargo, ella asegura haberlo hecho.

Ella está sola como sostén del hogar porque el papá de sus hijas no aporta económicamente con la crianza de las chicas. Sin embargo, a ella nada la detiene, porque su objetivo y su propósito en la vida es claro: criar a sus hijas rodeadas de amor, terminar la universidad y algún día acompañar a otros como la acompañaron a ella en los peores momentos de su vida.

Si bien la historia de Yamila demuestra que vivir en situación de calle no tiene por qué ser un destino irreversible, también confirma lo que señalan referentes que trabajan con esta población: para salir adelante, no alcanza con tener ganas. “Es tan duro lo que tuviste que vivir para llegar a estar en la calle y es tan difícil vivir en la calle, que cuesta mucho creer que sos merecedora de cosas buenas. Cuando te pasa algo lindo, como conseguir un trabajo, desconfiás y estás a la espera de que algo malo lo arruine”, dice Yamila.

El espacio donde viven es reducido y les faltan un montón de cosas, pero ella solo se enfoca en lo que tienen y en el futuro que sueña y que seguramente seguirá cumpliendo como lo viene haciendo poco a poco. Yamila tiene un cuaderno sobre sus sueños entre sus apuntes con el que trabajaba en el 2018. Ahí mismo aparece un tesoro. En una de sus hojas aparece un árbol dibujado por ella, y en las ramas de ese árbol están “sus metas”. Allí se leen algunos de los objetivos que hoy, con mucho esfuerzo, ya cumplió o va camino a hacerlo: “ser organizada”, “tener una casa grande”, “ser trabajadora social” y “tomar mejores decisiones”.

¿Quién dijo que no se puede? ¿Quién decide cuándo es tu momento de quiebre en la vida? Ella tuvo su momento de decisión y su vida cambio para siempre.

 

Los datos para ayudar a Yamila

 

Tel: +54 9 11 6275-8137

Alias: sele.lu.tango

 

Ayudar a personas en situación de calle