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Impactante: una nueva imagen mostró la “mano de Dios” emergiendo desde una nebulosa

Nuevas imágenes telescópicas revelan lo que se da en llamar la mano del Creador en la Vía Láctea que atraviesa el cosmos. Esta formación de estrellas se ubica en la constelación de Puppis, a unos 1.300 años luz de la Tierra.

09 Mayo de 2024 10.45

Lo que parece ser una mano fantasmal que se extiende a través del universo hacia una galaxia espiral indefensa es en realidad una nueva imagen de un fenómeno cósmico captado por un telescopio, rara vez visto. 

La imagen fue obtenida por la Cámara de Energía Oscura del Observatorio Cerro Tololo, en Chile. Aún no se sabe con certeza cómo estas nubes de difícil detección adquieren su inconfundible estructura, pero los astrónomos creen que se debe a las masivas y calientes estrellas que las rodean. 

Esta formación de estrellas se ubica a unos 1.300 años luz, en la constelación de Puppis. 

Según informó la Nasa se trata del cúmulo cometario conocido por la sigla CG 4, una estructura turbia y ominosa a la que también se la conoce con el apodo de “la mano de Dios”, el cual es uno de los tantos cúmulos cometarios presentes en la Vía Láctea. La forma distintiva de estos objetos y su formación sigue siendo un tema de debate. 

Los glóbulos cometarios son una subclase de las nebulosas oscuras conocidas como glóbulos de Bok, nubes aisladas de denso gas y polvo cósmico, rodeadas de material ionizado y muy caliente. Cuando en estas nubes se produce un desprendimiento de material que da como resultado una cola que se extiende por el espacio, se les conoce como glóbulos cometarios debido a su vago parecido a un cometa, aunque no tienen nada en común.

Así es la mano de Dios

Las características que clasifican a CG 4 como un glóbulo cometario no pasan desapercibidas. Su polvorienta cabeza, con un diámetro de 1,5 años luz, y su larga y tenue cola, de unos ocho años luz de longitud, convierten a CG 4 en un pequeño glóbulo de Bok, una característica general de los glóbulos cometarios.

Si bien estos objetos fueron observados por primera vez en 1976 a partir de imágenes obtenidas con el Telescopio Schmidt del Reino Unido en Australia, durante mucho tiempo los glóbulos cometarios no fueron detectados por los astrónomos porque son objetos muy tenues.

Sus colas, envueltas en un oscuro polvo estelar, bloquean el paso de la mayor parte de la luz. Sin embargo, actualmente DECam, con su filtro de Hidrógeno-alfa, puede captar el tenue resplandor rojo del hidrógeno ionizado presente en la cabeza de CG 4 y alrededor de su borde exterior. Esta luz se produce cuando el hidrógeno se estimula luego de ser bombardeado por la radiación de estrellas masivas calientes y cercanas.

Si bien los astrónomos ya observaron estas estructuras en toda la Vía Láctea, la mayor parte de ellas, incluyendo a CG 4, se encuentra al interior de una enorme mancha de gas incandescente llamada Nebulosa Gum, que contiene al menos 31 glóbulos cometarios además de CG 4. Se cree que esta nebulosa no es más que los restos en expansión de una supernova que ocurrió hace aproximadamente un millón de años.

Cuál es el origen de este objetos

No se conoce bien el mecanismo por el cual estos objetos similares a cometas adquieren su forma característica, pero los astrónomos tienen al menos dos nociones principales sobre sus orígenes.

La primera es que, en un principio, pudieron corresponder a nebulosas esféricas, como la Nebulosa del Anillo, que posteriormente fueron afectadas por una explosión de supernova cercana, posiblemente la explosión original que creó la Nebulosa de Gum.

La segunda idea plantea que los glóbulos cometarios están formados por una combinación de vientos estelares y de presión de radiación proveniente de estrellas masivas calientes y cercanas. De hecho, todos los glóbulos cometarios encontrados dentro de la Nebulosa Gum parecen tener colas que se alejan del centro de la nebulosa, que es donde se encuentran el Remanente de Supernova Vela y el Púlsar de Vela.

Esta imagen también da la impresión que CG 4 está a punto de devorar la galaxia espiral de canto ESO 257-19 (PGC 21338), que se ve justo delante de él. Pero en realidad, la galaxia se encuentra a más de cien millones de años luz más allá de CG 4 y sólo parecen estar cerca por una alineación fortuita.