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Fútbol

Lionel Messi y el "efecto mariposa": cómo la crisis de 2001 cambió la historia del fútbol para siempre

Los serios problemas económicos de la Argentina, que comenzaron antes del estallido de diciembre de aquel año, llevaron a que Leo y su padre emigraran a Barcelona sin saber lo que estaba por venir.

04 Febrero de 2024 13.24

Cuando el matemático y meteorólogo estadounidense Edward Norton Lorenz dijo lo que dijo (“el aleteo de una mariposa en Brasil puede producir un tornado en Texas”) nunca imaginó que su descubrimiento iba a ser puesto en práctica de manera tan evidente en la vida de Lionel Messi.

“La teoría del caos y su efecto mariposa indican que pequeñísimas variaciones que pueden parecer inocuas, con el tiempo provocarán enormes cambios, generando una sensación de caos”, explica Carlos Serrano, para la BBC.

Ni Jorge ni Celia ni -mucho menos- el propio Leo podían saber que la crisis que estallaba en la Argentina a principios de los 2000 (y que encontraría su punto máximo en diciembre de 2001) escondía una cara amable y el punto de partida de uno de los momentos más extraordinarios del fútbol.

 

El “efecto mariposa” que produjo la crisis de 2001

 

La crisis del 2001 aún no había llegado pero los cimientos de la Argentina ya empezaban a resquebrajarse. La familia Messi lo detectó a fines de 1999 y lo confirmó a principios del 2000, cuando la obra social que Jorge tenía por trabajar en la metalúrgica Acindar dejó de cubrir el tratamiento hormonal de Leo.

“El padre tenía la obra social de los empleados de Acindar, donde trabajaba, que durante más de dos años pagó el tratamiento que Leo hizo con éxito. El problema empezó cuando nos acercamos a la crisis de 2001, que no comenzó en 2001 sino antes, y el Ministerio de Salud dejó de cumplir con los reintegros”, le detalló a TN Diego Schwarzstein, médico endocrinólogo que atendió al capitán argentino por sus problemas de crecimiento.

“Fue entonces que la familia empezó a buscar apoyo de Newell's, de River”, agregó. “Ante las negativas, el tratamiento (que cuesta entre 1000 y 1200 dólares por mes) empezó a tener cierta discontinuidad y los Messi empezaron a buscar alternativas y surgió la de Barcelona. El 70, 80 por ciento del tratamiento Leo lo hizo en Argentina. En Barcelona lo completó por ocho meses”, le contó Schwarzstein al periodista Nicolás Campolongo.

 

Messi y Barcelona, la tormenta perfecta en la historia del fútbol

 

En septiembre del 2000, con la Argentina en crisis, Leo y Jorge Messi se tomaron un vuelo rumbo a Barcelona. Lo que para ellos era la gran oportunidad de terminar el tratamiento y sumarse al Barcelona, para el fútbol fue uno de los acontecimientos más colosales de la historia.

Messi

Messi nació con un talento indescriptible, pero su llegada a Barcelona cuando todavía era un niño le jugó a favor. No había en ese momento mejor escuela que la catalana para potenciar su bendición. Si Leo hacía cosas inexplicables, su arribo a La Masía provocó la tormenta perfecta.

 

 

¿Y si Messi se quedaba en la Argentina durante la crisis?

 

Menos de diez años después de haber pisado España por primera vez el mundo entero ya era testigo de un equipo supremo, para muchos inalcanzable como el Barcelona de Pep Guardiola, una conjunción estética y eficaz como pocas veces se vio en el deporte.

¿Messi podría haber logrado todo lo que logró si se quedaba en la Argentina? No hay respuestas concretas, pero sí conjeturas: no había mejor escuela para Leo que ese equipo. En las categorías juveniles encontró las herramientas necesarias para explotar su potencial y su desembarco en Primera se dio en el mejor contexto posible.

En una entrevista del año 2016 junto a chicos de La Masía, hecha por el sitio oficial del club, Leo fue muy claro: “Sin dudas que el juego y la filosofía de este club, de los jugadores que tiene y tuvo, hicieron que mi crecimiento sea el que fue”. El adn del Barcelona nutrió a Messi y Messi respondió como el mejor de la historia.

“Cuando vine (a fines del 2000) fue muy duro dejar a mi familia y amigos, dejaba muchas cosas allá. Los veía una o dos veces al año. Era complicado. Cuando llegué acá lo hice con el sueño de poder llegar al primer equipo, de ser profesional, pero jamás imaginé lo que me tocó vivir después”. A Messi le brillan los ojos cuando recuerda esos momentos.

En la recta final y con 36 años, el campeón del mundo, que disfruta de su vida en el Inter Miami, todavía no mira para atrás. O solo lo hace por momentos, como para no quedar apegado a una idea nostálgica de algo irrepetible. Lo dijo desde el primer día, lo repite ahora: “Trato de pensar en el presente, me enfoco en el ahora y en seguir ganando todo lo que pueda en mi carrera. Eso es todo”.