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COP27

El secretario de la ONU dio una dura advertencia: "nos estamos acercando al infierno climático

En la apertura de la cumbre climática Antonio Guterres dijo que la opción es "cooperar o morir".

(Foto: Reuters)

07 Noviembre de 2022 18.20

La humanidad se enfrenta a la disyuntiva de “cooperar o morir”, advirtió este lunes el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ante un centenar de líderes reunidos en Egipto con motivo de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP27.

La cumbre climática 2022 arrancó bajo la presión de mejorar la financiación de los países más vulnerables, devastados por los efectos del calentamiento global. En ese marco, Guterres dijo que llegó el momento de alcanzar un “pacto”.

”La humanidad tiene una elección: cooperar o morir. O un pacto por la solidaridad climática, o un pacto por el suicidio colectivo”, dijo Guterres en la localidad egipcia de Sharm el Sheij.

 

Guterres reclamó a los gobiernos compromiso con planes concretos

En su discurso, Guterres reclamó a “todos los gobiernos” la implantación de impuestos sobre los beneficios extraordinarios obtenidos por las empresas de energías fósiles para abordar los problemas derivados del alza de los precios de la comida y la energía y los daños que sufren los países afectados por el cambio climático.

Guterres se expresó así durante su participación en la apertura de la Cumbre de la Implementación, como se denomina el foro de líderes mundiales que transcurre en el marco de la Cumbre del Clima COP27, y que desde este lunes y hasta el martes congrega a cerca de un centenar de jefes de Estado y de Gobierno en la ciudad egipcia de Sharm el Sheij.

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Antonio Guterres habló en la COP27 de Egipto (Foto: Reuters)

”Pido a todos los gobiernos que tasen los beneficios extraordinarios de las compañías de combustibles fósiles. Reorientemos el dinero para la gente que sufre con el alza de los precios de la energía y los alimentos y para los países que sufren pérdidas y daños causados por la crisis climática”, enfatizó Guterres.

Sobre las indemnizaciones a los países en desarrollo que sufren las consecuencias del cambio climático pero que apenas son responsables de las emisiones contaminantes, Guterres dijo que esta reunión debe acordar “un mapa preciso y con cronograma claro que refleje la escala de la urgencia del desafío”.

”Este plan debe incluir arreglos institucionales efectivos para su financiación”, acotó

Para el secretario general de la ONU, obtener “resultados concretos” en este aspecto es la marca de agua que determinará “el compromiso de los gobiernos en el éxito de la COP27″.

 

Guterres llamó a un pacto de solidaridad climática

Guterres también hizo un llamamiento para que las economías desarrolladas y emergentes establezcan un “pacto de solidaridad climática”, para que todos los países “hagan el esfuerzo extra para reducir las emisiones esta década en línea con el objetivo de 1,5 grados desde la Revolución Industrial”.

Este acuerdo debe garantizar, además, que los países ricos y las instituciones internacionales “brinden asistencia financiera y técnica para ayudar a las economías emergentes a acelerar su propia transición hacia las energías renovables” y “poner fin a la dependencia de los combustibles fósiles”.

Además, contempla “eliminar gradualmente el carbón en los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) para 2030 y en todos los demás para 2040″.

Para ello, recordó a Estados Unidos y China, las dos economías más grandes del mundo, que tienen “una responsabilidad particular de unir esfuerzos para hacer realidad este pacto”, que representa la “única esperanza para alcanzar los objetivos climáticos”.

”Hemos visto una catástrofe tras otra. En cuanto nos recuperamos de una, viene otra”, lamentó el anfitrión y presidente egipcio, Abdel Fattah al Sisi.”No podemos aceptar que nuestra atención no esté en el cambio climático” pese a “la guerra de Ucrania y otros conflictos”, porque “el cambio climático tiene su propio calendario”, advirtió el jefe de la ONU.

La cita climática anual de la ONU será una nueva etapa del forcejeo habitual entre países industrializados y en desarrollo, básicamente en torno al dinero que hay que destinar para adaptarse a los cambios, reducir la emisión de gases de efecto invernadero y pagar el inventario de daños y pérdidas.

”Estados Unidos y China deben responder” al desafío ya que los europeos son “los únicos que pagan”, declaró Emmanuel Macron, presidente de Francia, en un encuentro con jóvenes, antes del plenario. Los grandes países emergentes “tienen que abandonar rápidamente” el carbón como fuente energética, exigió el mandatario francés.

 

Financiamiento para adaptarse al cambio climático y para pérdidas y daños, objetivos de la COP27

El presidente chino, Xi Jinping, no acudirá a la COP27, que debatirá todos esos temas hasta el 18 de noviembre.

El presidente estadounidense, Joe Biden, sí que vendrá, por unas horas el 11 de noviembre. En Sharm el Sheij se encuentran varios líderes latinoamericanos, como el colombiano Gustavo Petro y el venezolano Nicolás Maduro, y se espera la llegada más adelante del presidente electo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

Tras una intensa negociación, los países aceptaron debatir en Egipto la creación de un fondo específico para paliar los efectos de sequías, inundaciones y fenómenos meteorológicos extremos.

No se trata de indemnizar a los países pobres, insisten las naciones industrializadas, que son las que históricamente han emitido masivamente los gases de efecto invernadero, responsables del cambio climático.

La mayoría de los países miembros de la COP, agrupados en el denominado G77, liderado actualmente por Pakistán, consideran en cambio que sí cabe hablar de compensaciones, y que hay que entregarlas lo antes posible. Pero que se vaya a hablar de “daños y pérdidas” en Sharm el Sheij no significa que vaya a crearse ese fondo. Los países tienen aún dos años para seguir negociando.

La desconfianza reina, principalmente porque los países industrializados siguen sin cumplir con el objetivo de movilizar 100.000 millones de dólares anuales para ayudar a los pobres a recortar sus emisiones y también a adaptarse a los efectos del cambio climático.

A la cuestión financiera se suma la preocupación primera de recortar las emisiones de gases causantes del efecto invernadero, en un contexto revolucionado por la crisis del suministro energético en Europa, a causa de la invasión rusa de Ucrania, y el auge renovado del gas.

Desde el año pasado, menos de 30 países reforzaron sus objetivos de reducción de emisiones, a pesar del compromiso común de los casi 200 miembros de la COP.

Con todos los indicadores climáticos en rojo --emisiones récord en 2021, concentración de CO2 en la atmósfera, subida del nivel de los océanos, récord de temperatura en los últimos ocho años--, la cumbre se anuncia como un delicado ejercicio de equilibrismo entre la exigencia de recortar emisiones, y el argumento de países en desarrollo de que los más industrializados no les pueden negar el derecho a explotar ahora sus hidrocarburos.

El tiempo apremia cada vez más, ya que según las recientes previsiones de la ONU el calentamiento podría alcanzar +2,4 ºC hacia el año 2100 e incluso +2,8 ºC si se mantiene la trayectoria actual.

Unos niveles muy superiores a los +1,5 ºC que preconiza el Acuerdo de París de 2015, y que sigue vigente pese a que la temperatura ha subido ya en 1,2 ºC respecto a la era preindustrial. Las medidas de seguridad son importantes en la sede de la conferencia, un balneario enclavado entre el desierto y el mar Rojo.

La organización Human Rights Watch aseguró que han arrestado docenas de personas que llamaron a manifestarse.